Ecuador tiene el ají más antiguo de América

Quito, 31 de julio de 2020.- El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y el proyecto “La Ruta del Ají”, trabajan en una investigación científica, con el fin de evidenciar que el ají más antiguo de América se encuentra en el Ecuador.

En el año 2015, nació el proyecto de cine documental denominado: La Ruta del Ají. Un proyecto audiovisual de investigación, que le sigue la pista a este milenario fruto, no solo en términos antropológicos o arqueológicos, sino culturales, gastronómicos, históricos y rituales.

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, a través de la Unidad de Laboratorio y Análisis en el año 2019, decidió apoyar esta iniciativa que conjuga el arte y la comunicación por medio de la investigación científica para estudiar y reconocer las contribuciones de orden identitarias del ají.

Este proyecto tiene cuatro componentes fundamentales: La conformación de una red colaborativa interdisciplinar que facilite la ejecución de las actividades planteadas; la documentación de los saberes ancestrales relacionados con el cultivo y consumo del ají a partir de entrevistas; la caracterización de las especies endémicas de ají y su prevalencia en el tiempo como parte de la cultura de los pueblos, y el desarrollo de varios productos comunicacionales y de difusión científica.

Investigaciones arqueológicas

Los registros más tempranos de ají se han encontrado en el área arqueológica de Cubilán, en Oña, provincia de Azuay, en la parte sur de la cordillera de los Andes del Ecuador, que cubre una extensión de aproximadamente 52 km2 entre las provincias de Loja y Azuay. 

Se trata de campamentos de sociedades de cazadores-recolectores o talleres líticos, donde se encontraron gránulos de almidón recuperados en herramientas líticas (raspador) de una ocupación temprana de alrededor de 8000 a.C.

Después, están los sitios contemporáneos de Loma Alta y Real Alto ubicados en el suroeste del Ecuador, interpretados como asentamientos permanentes a manera de aldeas ocupados por más de un milenio desde hace cerca de 6000 a.C. En Loma Alta se recuperaron almidones de ají de muestras de sedimentos, piedras de molino y residuos de comida en fragmentos de vasijas de cocción, mientras que en Real Alto los almidones de ají fueron extraídos de piedras de moler que provenían de un centro ceremonial del 5000 a.C.

Origen del ají

Los registros de ajíes silvestres o en proceso de domesticación en el Paleoindio (Cubilán) y domesticados en el formativo (Loma Alto y Real Alto), sumado con el hecho de que los estudios citogenéticos y moleculares del género Capsicum no han esclarecido del todo los problemas relacionados a sus procesos evolutivos y las regiones exactas de domesticación y rutas de dispersión aún son especulativas; abren una puerta a nuevas investigaciones orientadas a comprobar científicamente que Ecuador fue uno de los centros de domesticación del ají.

Por otra parte, múltiples crónicas hablan del ají como producto de alta estima y uso generalizado entre los diversos grupos indígenas de la región después del contacto con los españoles. Así, en la sierra abundan los relatos de su cultivo a lo largo de los valles interandinos, destacan los pueblos de la zona de Salinas (Valle del Chota) como productores, ferias como centros de distribución para los territorios cercanos y lejanos.

También, se refieren al uso del ají en los guisados y locros; o integrado con otros vegetales de fuerte sabor, como importantes ingredientes de bebidas energéticas elaboradas a partir de maíz, ñame, achira o yuca; en general el ají fue un elemento fundamental en la dieta alimenticia de los pueblos de la costa, sierra y amazonia, como fueron la sal, el maíz y la chicha.

En este contexto, el INPC y La Ruta del ají, convocan al sector privado, académico, empresarial y productivo a ser parte de este ambicioso proyecto que incluye a 9 países americanos, donde la presencia del ají se encuentra en vestigios arqueológicos que mezclan temas de género, soberanía alimentaria, patrimonio cultural, historia e identidad.

Comunicación Social INPC.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *